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Alpine A310 Vision: 50 años no es nada

Vanguardista desde el día uno, la marca reinterpreta fabulosamente, esta coupé de Renault vuelve en el Salón de París 2026 en forma de retroconcept.

Alpine A310 Vision: 50 años no es nada

El Alpine A310 fue el último auto de la marca francesa antes de ser completamente absorbida por Renault, y si bien no se vendió mucho, fue un deportivo de vanguardia, con sus faros carenados y silueta afilada pero maciza. El deportivo se presentó en 1971 y su producción concluyó en 1985 para dar lugar al Renault Alpine GTA.

Como sucesor del A110, el A310 era un modelo muy particular y al contrario de lo que podés imaginar, era muy chico, con 4,18 metros de largo y 2,27 metros entre ejes, o sea muy parecido a lo que mide un Renault Clio. Aún así era más pesado y grande que el A110 y su oferta inicial de motores terminó siendo un tanto anémica. En 1976 llegó el facelift de Robert Opron, que llegó acompañado del famoso motor PRV V6 con 148 Hp.

El A310 se fabricó en un chasis tipo "columna vertebral", muy al estilo del Lotus Esprit o del Delorean DMC-12, con una carrocería de fibra de vidrio encima, muy diferente al monocasco de aluminio que luce este prototipo.

50 años después, Alpine revela al A310 Vision, un trabajo de diseño que según cuenta la marca, nació a mano alzada con un 310 original en el centro del estudio de diseño. El brief era simple, imaginar que hubiese sido del A310 si en lugar de haber nacido en 1971, hubiese sido hoy.

La nueva coupé creció en tamaño hasta los 4,55 metros de largo y 2,45 metros entre ejes y también es más ancha, con casi dos metros en los ejes traseros. Verla es inmediatamente evocar el diseño del original, por ejemplo, la nervadura de la trompa, los paragolpes plásticos reinterpretados en un acabado bitono para toda la carrocería, el remate de la zaga, el alerón posterior, los pasos de rueda acampanados de Opron y las llantas, que recuerdan a las que usó el V6 por primera vez. Las luces, más rasgadas, simulan los bifocales del modelo V6, que eran una revisión de los triples originales.

La parte más futurista, pero que le queda increíble, es la cúpula acristalada con ventanillas recortadas de estilo aeroespacial (como las del Subaru SVX), que dejan ver algo del interior, en color rojo y con instrumentos inspirados en la de los equipos de música HiFi más vintage: no hemos visto imágenes, pero le creemos a Alpine y es bueno dejar algo a la imaginación, de momento.

Otros elementos más futuristas los encontramos en las luces traseras en forma de lámina, el kit aerodinámico, la toma de aire sobre la cubierta del motor y las cámaras que reemplazan a los espejos. Incluso la zona baja de las puertas es transparente, dejando ver parte de las butacas.

Como se trata de un ejercicio de diseño, no hay especificaciones técnicas. Apostaríamos por un par de motores eléctricos, pero si me dieran a elegir, un sistema híbrido asistido con un buen V6 no me molestaría en lo más mínimo.

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